El inicio de la cuarentena



15 MARZO 2020

Apenas hace un par de semanas en las historias en Instagram de personas que sigo y que viven en España, veía cómo seguían haciendo su vida relativamente normal a pesar de que el coronavirus ya había llegado a allá de manera oficial. España ya estaba teniendo casos de coronavirus pero aún no se veía nada alarmante como para pensar que se pusieran las cosas como en China.

China se veía tan lejos, a miles y miles de kilómetros de distancia, tan lejos como para que el coronavirus nos llegara a México. Pero España, estaba más cerca, y ya había comenzado a haber casos. Además hay mucha gente que viaja con más regularidad de México a España que de México a China, entonces ahora sí tenía que prestarle atención al Covid-19.

Al ver a las personas de España dar talleres y seguir saliendo a la calle me surgió la duda de si entonces las cosas ahí no estaban tan mal sobre todo después de las cosas que se veían sobre la situación que se estaba viviendo en Italia. En Italia se estaba comenzando a decir que se iban a cerrar establecimientos y se iba a establecer una cuarentena. En ese mismo momento, que fue prácticamente hace un par de semanas, España comenzó a mostrarse preocupada. Fue entonces que vi a una de esas personas que sigo, decir que se iba a quedar en casa de manera voluntaria, también vi que cierto centro de nutrición cerraba sus puertas hasta nuevo aviso pero que mantenía sus consultas online; y entonces fue que vi a muchos estar en esa misma sintonía, igual comenzaban a tomar medidas y a quedarse en casa. En ese momento me comenzó a entrar una enorme duda. Una de las primeras cosas que se me vinieron a la mente fue a mi abuelita con su viaje planeado a Semana Santa junto con mi tía y mis primos. Y me dio miedo. Comencé a leer y a investigar más acerca del coronavirus que se veía en enero tan lejos de mi país.

Comencé a ver gente descontenta en España porque no visualizan cómo un sistema de salud puede volver caótico si no se toman las medidas preventivas necesarias.

Entonces comenzaron a reportarse los datos positivos de coronavirus en México. Y mi cabeza estalló.

Soy médico, y soy fiel al principio de que la prevención es lo mejor para cualquier sistema de salud y cualquier enfermedad. Es decir, si podemos evitarlo hay que hacerlo. Así que aunque aquí no comenzaba aún el aislamiento. Ni siquiera se hablaba de distanciamiento social, solo del lavado de manos, decidí que era momento de ir a hacer una pequeña despensa. Pequeña. Que solo fuera como con cosas muy básicas que fuera suficiente quizá para un par de semanas para tres personas: verduras congeladas, frutas enlatadas, frijoles, arroz y pasta.

Esa fue nuestra primera compra. Esa semana la vida parecía seguir normal. Sin embargo comencé a prestarle más atención a las personas de España en RRSS, seguí con más cuidado las noticias en Italia e intuí que algo más estaba por comenzar. No había que ser muy brillante para saber que pronto la situación iba a alcanzarnos. ¿Cuándo? Yo suponía que dos semanas. Pero el adelanto de la situación me sorprendió.

Durante el transcurso de la semana se dio el primer gran paso. La SEP anunció que estaban suspendidas las clases hasta el 20 de abril. Originalmente las fechas de vacaciones de semana santa comenzaban desde el lunes 6 de abril y terminaban el 19 de abril regresando a todos a clases el lunes 20. Sin embargo la SEP había tomado una medida de suspender con dos semanas de anticipación antes de las fechas citadas para las vacaciones de Semana Santa. Se anunció que a nivel nacional iban a estar suspendidas las clases desde el 20 de abril sin embargo en mi ciudad, Veracruz, hubo ciertas escuelas que estuvieron tomando las medidas preventivas desde antes. Es decir no iban a esperar hasta el día señalado de manera oficial sino que desde el martes 18 iban a comenzar la suspensión de clases. Esto incluyó las clases de inglés de Fanilú. Eso aunado a que fueron anunciando diferentes dependencias que se iban a cambiar las labores de oficina por Home Office hizo que me empezara a preguntar si no estaba empezando ya el panorama que había previsto. Sentí mucha ansiedad, mucho estrés y en mi cabeza rondaba la duda: "si las clases están suspendidas, si están suspendiendo ciertas oficinas las actividades presenciales y las están cambiando por home entonces debería yo también aislarme. Lo que me hizo decidirme fue que en mi trabajo de freelance de la mañana me enviaron a Home Office también, por lo que decidí tomar dichas medidas en el consultorio. y así lo hice. Tenía esa semana solo consultas virtuales, algunas presenciales se fueron moviendo solitas y lo que hice fue hablar con mi asistente y decirle que por esa semana no íbamos a ir al consultorio y que nos íbamos a esperar al viernes a ver qué era lo que me decían a mí también en el trabajo. y ahí fue que comenzó a la espera.

20 marzo 2020

En esta fecha inició la cuarentena oficial para los estudiantes de todo el país. Fueron cinco días movidos. Tenía la firme intención de estar escribiendo todos los días acerca de cómo iba avanzando la situación pero no pude hacerlo.

En estos cinco días he hecho algunas cosas para prepararme para estos días en que estaremos en aislamiento voluntario. La preparación fue más que nada emocional.

Al llegar la noticia que aumentaban el número de casos detectados de coronavirus dentro de México, comenzaron las noticias en todos lados hablando de la importancia de que los mexicanos también asumiéramos el aislamiento social. Y entonces mi mamá tomó la decisión de apoyarnos a todas con una buena despensa. Sin pánico pero que fuera suficiente para abastecernos un tiempo en caso de que la situación se pusiera fea en el país. Compramos en sams muchas cosas a granel para repartirnos, y tranquilos que solo nos llevamos dos paquetes de papel de baño para ser repartidos entre 4 casas distintas. También compramos algunos enlatados, verduras y frutas congeladas, huevo, frijoles, arroz, cereal, aceite, galletas, pasta, sal, azúcar, leches, avena, leches y creo que eso fue todo. Después fuimos a casa de mis papás y ahí hicimos la repartición para las cuatro casas.

Ese día, le anuncié a mis papás la decisión que había tomado un día antes y que había reafirmado a lo largo del día mientras hacíamos la compra: no iría a verlos más hasta que pasara toda la contingencia. Fui valiente. Valiente por la decisión que tomaba, por no poder abrazarlos en ese momento y por no derramar ni una sola lágrima aunque por dentro se me estuviera rompiendo el corazón.

El regreso a mi casa fue diferente. Desde la salida de casa de mis papás fue todo diferente. Traté de grabarme en la memoria el camino. Llegamos a casa. Cerramos la puerta con esa angustia e incertidumbre de no saber cuándo volveríamos a abrirla. Por mi mente solo pasó una cosa que sin duda haría que mi alma respirara, escribir. Y así nació esta idea de compartirles a todos ustedes de manera casual e informal mi día a día de esta cuarentena.

Espero te guste y puedas dejarme un comentario. Necesito saber que hay gente allá afuera, igual que nosotras, dándolo todo con la prevención.

Un abrazo.

Lorena.

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Veracruz, Ver.

dralorenaherrejon@hotmail.com

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